Особливості мовлення іспанської преси
INTRODUCCIÓN 3
Capítul I. Estilo periodístico y el lenguaje periodístico 5
1.1 Estilo periodístico 5
Capítulo II. Los géneros periodísticos y el titular 14
Capítulo III. Los neologismos periodísticos 20
CONCLUSIONES 24
RESUMEN 26
BIBLIOGRAFÍA 27
INTRODUCCIÓN
El estilo periodístico se define como la forma de expresar los mensajes periodísticos a través de los medios de comunicación. Es el lenguaje de los medios de comunicación.
Según José Luis Martínez Albertos refiere “El estilo es la suma de los medios de expresión regulados de modo unitario y adecuado por las facultades personales”. Lo cual quiere decir que frente al modo de expresión particular de los distintos géneros periodísticos, que se distinguen por la técnica redaccional y estrategia discursiva aplicada, además de su estructura particular; el periodista también expone su estilo, su firma personal y auténtica a través de una construcción lingüística libremente seleccionada.
Fernando Lázaro Carretel sigue en las citas de Martínez Albertos y puntualiza que “el estilo es el conjunto de rasgos de ideación y de expresión propios de una época, un género o una persona. Cuando hablamos de estilo periodístico queremos aludir a caracteres de ideación y expresión de un género, frente a los demás géneros”.
El estilo es pues, la colocación de cada elemento gramatical y el revestimiento del pensamiento escrito.
Con el presente estudio pretendemos destacar algunas peculiaridades del estilo de la prensa española y intentamos comprender mejor algunas características del lenguaje periodístico. Como hablar del lenguaje periodístico es, en buena medida, hablar del periodismo, en este estudio abordaremos temas como la interpretación, la función de los géneros y de los géneros periodísticos en particular, las características de la noticia y los neologismos periodísticos.
El objeto de la investigación: determinar y mostrar las características del estilo periodístico y su lenguaje y las funciones de los géneros periodísticos y titulares.
El sujeto de la investigación: el estilo y el lenguaje periodístico.
Las tareas de la investigación: aclarar los rasgos y peculiaridades del estilo y del lenguaje periodístico. Analizar la función de los géneros periodísticos, de los titulares, de los neologismos periodísticos y sus características.
Los métodos de la investigación: análisis de los manuales de la prensa, textos periodísticos, generalizar los resultados de la investigación.
Las palabras claves: prensa, estilo periodístico, lenguaje periodístico, noticia, titular, neologismos periodísticos.
Capítulo I.
Estilo periodístico y el lenguaje periodístico
Se llama estilo en el periodismo a la manera en que se escribe. Cada periodista tiene su estilo particular, pero existen una serie de ideas concretas y comunes a todos los periodistas.
Estilo periodístico
El estilo periodístico es la utilización del lenguaje para construir una realidad. No hay una definición exacta del concepto "Estilo Periodístico" porque hay tantos estilos como periodistas. “Estilo es el molde en que se vierte un modo de ser: el molde sería el tema – materia – contenido sobre el que se escribe – lo objetivo y externo - . Molde que impone o exige un determinado tratamiento y que, al par, resulta moldeado por la personalidad, pensamiento y expresión del escritor” [6,56].
El estilo es una propiedad del uso del lenguaje muy difícil de aclarar. Podemos definirlo como un señalador de las propiedades sociales de los hablantes y de la situación sociocultural del hecho del habla. El género, la edad, la clase o los antecedentes determinan las variedades del uso de la lengua. Los hablantes deben utilizar un estilo más formal en las situaciones más serias, entre la gente desconocida, que en la conversación diaria con los miembros de la familia, con amigos o pareja. Eso significa que el texto escrito está relacionado con un estilo más formal a diferencia del estilo hablado que se une con un estilo informal y más ligero. También hay que mencionar que existen nociones de estilo diferentes. El estilo personal es un grupo de elementos estilísticos del uso del lenguaje (discurso) de una persona individual a través de situaciones distintas. El estilo ad hoc, también llamado momentáneo, indica el discurso de una persona en una situación singular. El estilo grupal significa un estilo independiente de la situación de la generalidad de los miembros de un grupo social. El estilo funcional es un conjunto de cualidades de la lengua de los hablantes en una situación social mientras que se dedican a un papel funcional determinado (médico, maestro, ministro, etc.). El estilo contextual lo designamos como un grupo de características de uso de la lengua relacionadas con un tipo de contexto social particular. Otro estilo, conocido como el estilo de los media, es el lenguaje característico de los medios de comunicación. El estilo discursivo es el grupo de elementos estilísticos específicos que se unen con un género de discurso específico (un hecho, una ley, un acontecimiento diario, etc.). Finalmente mencionemos el estilo socioléctico, que es una variedad del lenguaje de un grupo o unión sociocultural. Todos estos estilos se pueden combinar e influir. Además de los mencionados estilos distinguimos otros tipos importantes: estilo especializado, estilo educativo, estilo de ensayo, estilo administrativo, estilo periodístico o publicístico, etc. Nosotros vamos a dedicarnos en este trabajo al estilo periodístico. Es considerado como uno de los más jóvenes de todos los estilos. Su origen podemos encontrarlo en el estilo especializado y en el estilo retórico, es decir, tiene el carácter de estos estilos y está relacionado con ellos estrechamente relacionado. El estilo periodístico se ha desarrollado en determinadas condiciones político-sociales, acompañadas por la evolución de la sociedad y del progreso técnico. Hoy en día sirve este estilo para informar más concreta y exactamente al público amplio sobre los temas y eventos actuales. Sus rasgos más destacados son la exactitud, la penetrabilidad, la claridad, el arte de persuadir y la variedad de expresiones. Las cualidades más características del estilo periodístico son la actualidad, (la cualidad más importante), la brevedad y la variabilidad. Es un estilo de carácter impersonal, es decir, la importancia del texto se refiere a los hechos, no al autor que suele ser desconocido.
De cara al estilo, lo lógico es una distanciación hacia el lector. La noticia no sólo se escribe, sino que también es un discurso público [6,90]. El discurso periodístico es impersonal ya que no lo origina y expresa un solo individuo sino organizaciones institucionalizadas. Esto quiere decir que no solamente está ausente el “usted” sino también el “yo” individual. Los textos periodísticos no expresan las ideas privadas. El “yo” está presente como un mediador de los hechos. Los nombres que aparecen en las firmas de los relatos periodísticos no tienen como objetivo ser un signo personal sino una identificación secundaria de una voz institucional.
El estilo periodístico también está controlado por varios temas del discurso informativo. Estos temas se refieren a la vida social, política nacional, política internacional, violencia, desastres, deportes, ciencias, arte, etc. También es importante recalcar que no es comparable el estilo de un reportaje sobre un concierto pop, que es menos formal, al de un reportaje sobre una reunión política internacional.
El estilo periodístico está ligado a los estilos de la comunicación formal. Con ello queremos decir que los vulgarismos, los coloquialismos, el estilo de la lengua hablada son inadecuados para el estilo escrito y que tales expresiones sólo pueden aparecer en el texto entre comillas o como citaciones de los autores de la noticia. Los escritores suelen usar el lenguaje directo, menos retórico, pero más veraz u objetivo. El estilo formal está asociado con oraciones largas y complejas, y contiene elementos de los lenguajes especiales.
Rasgos principales del lenguaje periodístico.
Los textos periodísticos son aquellos que se escriben con la finalidad de informar o de opinar sobre un hecho de actualidad y de interés general. Estos textos llegan a los ciudadanos a través de los medios de comunicación de masas (los llamados "mass media"), es decir, a través de la radio, de la televisión, de la prensa escrita (periódicos, revistas, etc., en papel) o de Internet (ediciones digitales). La prensa escrita ofrece al lector una mayor capacidad de análisis y reflexión sobre los textos que la radio o la televisión. Por contra, la transmisión es más rápida en estos últimos por lo que, junto a Internet, ofrecen una información más actualizada que la de la prensa tradicional.
Los textos periodísticos se caracterizan por la intervención de los siguientes elementos comunicativos:
- Un emisor (periodista o articulista) que suele representar los intereses de un determinado grupo editorial.
- Un receptor anónimo, múltiple, diverso en su formación, que no tiene posibilidad de responder ni de comprobar muchas veces la veracidad de la información.
- Un mensaje condicionado por la actualidad y que no siempre se presenta de manera objetiva, bien porque el redactor dé una información parcial o sesgada, bien porque aparezca en página y lugar más o menos visible, según los intereses ideológicos del grupo empresarial.
- Un código mixto, pues al código lingüístico (la lengua española en nuestro caso) se le suma el tipográfico (diferente tamaño y color de las letras impresas) y el icónico (imágenes, fotografías, mapas, gráficos, etc.), además de los recursos sonoros propios de la radio y de la televisión.
- Un canal tecnológicamente complejo, que salva distancias espaciales en poquísimo tiempo. A los canales tradicionales (papel y ondas sonoras) hay que añadir Internet, que se ha convertido en el principal canal de información de la sociedad actual.
- Y un contexto situacional formado por todas las circunstancias relacionadas con el mensaje: fama de los protagonistas, cercanía al lector, impacto social, etc.
Tres son las funciones principales del periodismo: informar, opinar y entretener. Para informar se emplea un lenguaje común y expositivo. Para opinar se utiliza un lenguaje más culto y la exposición se combina con la argumentación. Para entretener se usa un lenguaje más coloquial. El entretenimiento es un objetivo claramente secundario de la prensa escrita, pero no tan secundario de la televisión o la radio actuales, a juzgar por el número de programas que se emiten con esta finalidad [17, 290].
Los textos periodísticos, sean informativos o de opinión, deben cumplir estas tres características esenciales: ser objetivos, claros y concisos.
La objetividad se consigue (especialmente si se trata de textos informativos) adoptando una posición neutral por parte del redactor, especialmente en la elección de los titulares, y evitando las "medias verdades".
La claridad se logra empleando un lenguaje que sea comprensible para todos, con un léxico común (no especializado) y unas estructuras gramaticales simples (sujeto, verbo y complementos). El manual de estilo de RTVE recomienda evitar las figuras retóricas y las estructuras gramaticales propias de la lengua literaria (por ejemplo, Comienza el 'recital' de los árboles del parque no es el titular más claro para indicar que durante unos días las personas que se acerquen al parque podrán oír poemas gracias a un dispositivo sonoro instalado en varios árboles).
La concisión o brevedad se alcanza con el uso de frases cortas, las más eficaces para transmitir una idea. Así ocurre en Spanair cancela todos sus vuelos y suspende pagos.
El Manual de estilo de RTVE establece, además, estas otras características:
- La precisión en el lenguaje, esto es, expresar solo lo que se pretende decir y no dar margen a las ambigüedades o posibles interpretaciones erróneas (p.e. El Ayuntamiento inicia el trámite para quitar la calle a Pilar Bardem, cuando lo que se quiere decir es que le va a cambiar el nombre a esa calle sevillana).
- Informar en positivo y evitar las frases negativas (p.e. Este año se diagnosticarán más de doscientos mil casos de cáncer en España. La mitad se cura).
- Usar verbos de acción o fuertes (que atraen más la atención del espectador) antes que verbos estáticos o débiles (ser, estar, haber): El Gobierno rechazó todas las enmiendas, mejor que La postura del Gobierno fue de rechazo a todas las enmiendas; Sufre una grave enfermedad, en lugar de Su enfermedad es grave; Se concentraron miles de personas, en vez de Hubo miles de personas en la concentración.
En el Libro de estilo de EL PAÍS se afirma: "Los periodistas han de escribir con el estilo de los periodistas, no con el de los políticos, los economistas o los abogados. Los periodistas tienen la obligación de comunicar y hacer accesible al público en general la información técnica especializada. [7,29] Los periodistas deben cuidar de llamar a las cosas por su nombre, sin caer en los eufemismos impuestos por determinados colectivos. Así, por ejemplo, el "impuesto revolucionario" debe ser denominado extorsión económica, al "reajuste de precios" deberá llamársele subida, y nunca una policía "tuvo que" utilizar medios antidisturbios, sino que, simplemente, los utilizó".
Como afirma Lázaro Carreter, "parece evidente que el lenguaje empleado debe corresponderse con el género o subgénero: la libertad idiomática que concede una noticia es mucho menor que la disponible al comentar una corrida o un partido, por ejemplo. En cualquier caso, ese lenguaje resulta de la persona que escribe o habla para el público, a la cual condicionan su cultura idiomática y su idea acerca del modo más eficaz de establecer comunicación con los lectores u oyentes". Esa cultura idiomática del periodista debe ser lo suficientemente extensa como para usar la lengua con propiedad y corrección.
Pero en los textos periodísticos es frecuente el uso de un léxico plagado de extranjerismos innecesarios (light, parking, look), de neologismos (judicializar, medicamentazo, botellódromo), de siglas y acrónimos sin explicar (IPC, Inem, OCDE, ERE), de eufemismos (agentes sociales por sindicatos, conflicto laboral por huelga, residencia para personas gravemente afectadas por discapacitadas) y de calcos semánticos (situación de emergencia por urgencia, violencia de género por violencia machista o maltrato). Y en el plano morfosintáctico se observa la tendencia de muchos periodistas a alargar innecesariamente las oraciones (p.e. estar+siendo+participio: El juez Garzón está siendo investigado por la Justicia, cuando se puede decir sencillamente La Justicia investiga al juez Garzón) y las palabras: empleo de locuciones verbales (hacer público, dar inicio, tener lugar) en sustitución de las formas simples correspondientes (publicar, comenzar, celebrarse) y uso de palabras derivadas, cuanto más largas, mejor (los llamados "archisílabos": problemática por problema, climatología por clima, ejemplarizante por ejemplar, culpabilidad por culpa, temática por tema, finalización por final, etc.). También hay periodistas que utilizan el gerundio de modo incorrecto, como en estos ejemplos: La Guardia Civil inmovilizó un camión varios kilos de droga (lo correcto es escribir 'que contenía'); El presidente italiano ha llegado esta mañana a Madrid, la posibilidad de que se entreviste por la tarde con el Rey ('y existe') [7,267].
En definitiva, si los mass media son los transmisores de la información y responsables, en gran medida, de la formación de los ciudadanos, y para ello emplean como herramienta fundamental la lengua, los periodistas no pueden contentarse con usar la lengua de la misma manera que un ciudadano normal. "Yo no concibo -dice Manuel Seco - un transportista que se limite a saber conducir su camión, sin preocuparse para nada del motor, de los frenos, de la dirección y de las ruedas".
El redactor de prensa pretende comunicar hechos e ideas a un público heterogéneo, por lo que intenta adoptar un estilo que facilite la comprensión y capte el interés del lector. La necesidad de captar la atención del lector y mantener su interés, además de conseguir ese principio general de objetividad, establece algunas características comunes en el lenguaje de los textos periodísticos:
* Claridad: se adopta un estilo neutral, el español estándar, que no se identifica con ningún grupo concreto de hablantes, y que prefiere la sencillez a la complejidad.
* Concisión: tendencia a la brevedad y a la condensación de información.
* Corrección: el estilo periodístico es un modelo de uso de la lengua, por lo que desde los libros de estilo de agencias y periódicos, la figura del defensor del lector, etc., se insiste en la especial preocupación por ceñirse a las normas del idioma.
* Amenidad: se busca un estilo ágil y plástico, que sea atractivo y que consiga que el lector «visualice» los hechos que se le narran.
La orientación informativa o interpretativa condiciona la existencia de diferencias lingüísticas, según se busque la máxima objetividad (o apariencia de objetividad) o bien se busque la interpelación al lector para conseguir que se identifique con una línea de opinión determinada [17,111].
Analizaremos las características generales del lenguaje periodístico, que se manifiestan en los niveles morfosintáctico y léxico-semántico de la lengua.
1. Nivel morfosintáctico.
La búsqueda de la objetividad selecciona rasgos lingüísticos distintos de los que aparecen en los géneros de opinión. Los primeros suelen estar también presentes en los géneros subjetivos (por la importancia de la apariencia de objetividad), pero nunca al contrario.
* En los géneros objetivos aparecen los siguientes rasgos: uso de oraciones enunciativas; de la tercera persona verbal; del presente y pretérito perfecto simple; de sintagmas nominales extensos; de adjetivación escasa, frecuentemente especificativa y de una sintaxis sencilla (preferencia por oraciones simples).
* En los géneros subjetivos, además, se añaden las siguientes características: uso de oraciones interrogativas y exhortativas; de las primeras y segundas personas verbales; del presente intemporal, pretérito imperfecto, condicional…, y de una sintaxis compleja (causales, consecutivas).
En los titulares es frecuente la utilización de las estructuras nominales. Cuando aparece un verbo, suele utilizarse el presente histórico. También es habitual utilizar recursos lingüísticos que capten la atención del lector (coloquialismos, metáforas, personificaciones…). El periodismo digital ha generado dos tipos de titulares: los breves y sugerentes para la página de portada y los explicativos para la consulta del artículo completo.
2. Nivel léxico-semántico.
En los géneros objetivos encontramos los siguientes rasgos: uso casi exclusivo de léxico denotativo; presencia de tecnicismos propios del tema tratado (política, economía…); abundancia de siglas y acrónimos.
En los géneros subjetivos: léxico connotativo; frecuente uso de figuras literarias y de coloquialismos que buscan una fácil identificación con el receptor.
3. Errores más frecuentes en la redacción periodística.
Los manuales de estilo denuncian algunos errores lingüísticos frecuentes en la redacción periodística, originados, sin duda, por la rapidez que exige la renovación de la información y por el descuido en la reiteración de incorrecciones. Señalamos algunos usos corregibles:
* Excesivo uso de expresiones coloquiales y frases hechas.
* Exceso de eufemismos.
* Exceso de retórica (sobre todo en las crónicas deportivas).
* Exceso en el empleo de extranjerismos y calcos.
* Uso del infinitivo fático («…solo comentar que…»).
* Empleo del condicional de rumor.
* Abundancia de locuciones prepositivas («en base a», «a nivel de»).
* Exceso de construcciones pasivas.
Capítulo II.
Los géneros periodísticos y el titular
En general, podemos decir que los géneros periodísticos guardan una estrecha relación con el objetivo final del comunicador. Estos objetivos pueden ser tanto informar, como interpretar (opinar) o, simplemente, entretener.
El titular es la primera toma de contacto del lector con la noticia. Debe ser atractivo para que el lector siga leyendo, por ello, sus funciones serán las de informar y atraer al lector. El titular resume el tema de la noticia pero no debe agotar la información.
2.1 Los géneros periodísticos. Tipología y funciones
“Géneros periodísticos son, en efecto, las diferentes modalidades de creación lingüística destinadas a ser canalizadas a través de cualquier medio de difusión colectiva y con el ánimo de atender a los grandes objetivos de la información de actualidad: el relato de acontecimientos y el juicio valorativo que provocan tales acontecimientos”
En general podemos decir que los géneros periodísticos llevan una relación muy trabada con el objetivo final del periodista. Según el grado de subjetividad y opinión de los textos escritos distinguimos tres grupos de géneros:
- Los géneros de información. Ofrecen una serie de datos sobre una realidad con mucha objetividad y con un aspecto de ser lo más verdadero y de confianza. Siempre tienen una forma estructurada, y se responde a las preguntas clásicas ¿qué, quién, cuándo, dónde, cómo? Durante la lectura de estos géneros podemos encontrarnos con las citas textuales, escenas dialogadas o bien con descripciones actuales de las personas y lugares. Se entiende que la noticia que ha leído el lector es una información verdadera y no se trata de una ficción, por eso hay una conexión entre el autor y el lector. Estos géneros incluyen noticias, reportajes objetivos, entrevistas, investigaciones, etc.
- Al segundo grupo pertenecen los géneros mixtos o interpretativos que mezclan la información con la valoración, por ejemplo crónicas, reportajes interpretativos, etc.
- Los géneros de opinión. A este grupo pertenecen géneros como editoriales, cartas al director, columnas, tribunas, críticas literarias, críticas de cine, comentarios deportivos, etc. Se caracterizan por la subjetividad del autor, conocemos su opinión sobre los acontecimientos que cuenta. La función más importante de estos géneros consiste en que el periodista intenta persuadir al lector de que su opinión sobre el tema es la adecuada [9,178].
Junto con esta división consideramos conveniente mencionar en breve el subjuntivo, fenómeno gramatical al que vamos a dedicarnos más adelante. El subjuntivo sirve a los hablantes para describir acciones inciertas, expresar opiniones subjetivas, pensamientos, dudas, etc. De la división de los géneros periodísticos podemos deducir que el subjuntivo va a aparecer con más frecuencia en los géneros mixtos y en los géneros de opinión.
Hoy en día existe una gran diferencia en la aceptación de la noticia en comparación con los tiempos pasados. Por aquel entonces, los lectores conocían los eventos más importantes solamente de los periódicos, porque no existían otros medios de comunicación. Al contrario, con el progreso de la técnica, hoy en día nos sirven de orientación en el mundo innumerables canales de televisión, de radio, ordenadores y portátiles conectados a Internet, móviles, teletexto, etc. El lector, antes de comprar el periódico, ya está informado más o menos sobre la noticia que va a leer. Por lo tanto el periodista debería ofrecer al lector algo extra, escribiendo por ejemplo un reportaje donde relata los acontecimientos con sentido literario y con más extensión [9,187].
A continuación vamos a clasificar los diferentes tipos de géneros periodísticos en relación con los distintos niveles de actitud personal del periodista.
En cada periódico nos encontramos con cierta cantidad de informaciones. Estas informaciones las podemos definir como textos periodísticos que contienen datos y acontecimientos interesantes para el público. Incluyen hechos concretos sin la valoración personal del periodista. La información periodística nunca se narra en la primera persona del singular o plural.
2.2 Estructura de la noticia
La noticia es “la esencia del periodismo, la materia prima. Es todo aquel hecho novedoso que resulta de interés para los lectores a quienes se dirige el diario.” Dicho de otra forma, la noticia nace de un hecho verdadero, actual o inédito, de importancia general llegando al público muy amplio. La noticia forma la parte esencial de toda la prensa. Hay varios tipos de la noticia. Puede ser breve, pero también puede constar de dos partes: de la entradilla y del cuerpo de la misma. La entradilla, tras el titular, es lo más importante de toda la información [8,260]. Existen varios tipos de la entradilla: entradilla literaria, entradilla de frases muy cortas, entradilla de agenda, entradilla institucional. Uno de los errores es creer que la entradilla es un resumen de la noticia siendo en realidad sólo una breve introducción a la noticia que más adelante se encuentra ampliada. En la primera parte se halla información básica que contesta a los interrogantes famosos quién, qué, cuándo, dónde y por qué . A este conjunto podemos añadir también el cómo. Surge la pregunta de si un lead o entradilla debería incluir la respuesta a estos interrogantes. La verdad es que en el cuerpo se explican los detalles que amplían los datos de la entrada, los antecedentes o los detalles secundarios o de menos importancia. Es la llamada pirámide invertida del periodismo.” Tuvo su razón de ser cuando los periódicos se componían en plomo y el cálculo de líneas nunca resultaba exacto. El informador escribía a máquina y luego el linotipista convertía su texto en una sólida aleación que resistiría de madrugada los envites de la rotativa. El chorizo de líneas de plomo-apretujadas una detrás de otra como fichas de dominó en equilibrio horizontal- llegaría a la platina por la noche para acomodarse en ella a codazos con otras informacines. En la pelea, alguna noticia salía perdiendo -a veces perdían todas un poco-, y el redactor de cierre las cortaba siempre por final; el tipógrafo tiraba a un cesto las fichas de dominó sobrantes y el periodista rehacía con el linotipista, como mucho, la última frase”. Po eso en los párrafos iban primero las informaciones más importantes y las últimas eran secundarias y se podían omitir. Actualmente, estos problemas los han solucionado los ordenadores. En el pasado se redactaba primero la noticia y luego se buscaba el sitio para ella. Hoy en día se hace al revés, es decir, se encuentra primero el sitio y después se redacta la noticia. Y si hace falta cortarla después, se puede abreviar omitiendo una expresión o una frase de un párrafo. Sin embargo, esta técnica de la pirámide invertida siempre ayuda a los periodistas a escribir bien las noticias, porque induce a la colocación de la información de mucho interés al comienzo del texto. Muchos opinan que el sistema de la pirámide invertida servía como mordaza en el sentido de que los periodistas no podían expresar su opinión individual en las noticias publicadas. De todos modos, la ruptura con la pirámide no significa que los periodistas puedan combinar ya sus opiniones con la información. Siempre hay que cumplir las normas y criterios de los textos periodísticos.
En las noticias más complejas puede insertarse una cita de palabras pronunciadas o escritas por los protagonistas de la noticia o una información que la contextualiza o amplía y que a veces suele ubicarse en un recuadro denominado «despecie» o «apoyo». Una noticia amplia, de gran importancia permanece en un periódico intacta desde su editación, a diferencia de cómo ocurre en la radio, en la televisión, en Internet, etc. Por lo tanto, el hecho de que la noticia esté editada no implica que el periodista no deba seguir investigando sobre ella [8,123]. Durante la escritura del texto periodístico el autor no debería suponer que el lector ya conoce la noticia, aunque se haya informado antes. La redacción de la noticia exige el uso de las frases cortas, pero no tiene que caer en la brevedad.
En toda noticia es necesario indicar de quién proviene la información, para lo cual se utiliza la preposición «según». A este respecto podemos diferenciar tres casos.
1) El periodista no especifica la fuente de lo que podemos deducir que estuvo presente en el acontecimiento.
2) El periodista dispone de la información porque se la han contado, y tiene que especificar la fuente.
3) En el último caso es el periodista el que encuentra la información por vía documental, y también aquí deberá especificar la fuente, habitualmente con un «según fuentes...». En los periódicos de rigor no está permitido que sus redactores no indiquen la fuente en el caso de que se trate de opiniones.
También podemos encontrarnos en el texto periodístico con el pronombre interrogativo «cuánto». Se emplea para indicar la cantidad dentro de una noticia por ej. económica, deportiva, de sucesos, etc.
2.3 La característica del titular. Sus peculiaridades
Según Martín Vivaldi, “titular bien un trabajo periodístico es una tarea artesana que puede llegar a ser artística. Lo que significa que se puede aprender a titular, como se aprende a dibujar o a trazar el plano de un edificio.” La titulación no suele ser muy compleja, aunque en algunos casos puede constar de un antetítulo o de un subtítulo.
El título periodístico se suele sacar de la entradilla y debería responder a los seis interrogantes famosos: qué ha pasado, cuándo, a quién, dónde, por qué y cómo. En el título se suele responder a la pregunta “qué ha pasado” y debe incluir lo más importante de la noticia. Es aconsejable escribir primero el titular. Así podremos comenzar la noticia teniendo claro qué consideramos más importante y qué datos deben aparecer en el primer párrafo. El titular es la verdadera noticia por la cual empezamos cuando contamos algo. Después de haber escrito el titular, el esfuerzo debe centrarse en justificarlo [12, 90]. Es importante destacar que cuanto más breve es un titular más transcendencia tiene. Una noticia que tenga un titular complejo será poca noticia. Los títulos deberían estar escritos con palabras claras, verbos expresivos y dinámicos casi siempre en el tiempo presente. Los autores deben centrarse en la puntuación correcta para que no cambie el sentido de la oración.
Los elementos de titulación son los siguientes:
1) cintillo
2) antetítulo
3) título
4) subtítulo
5) destacados
6) ladillo
7) pie de foto (algunas veces puede ser considerado elemento titular o no, depende si es foto-noticia: en tal caso es un elemento de titulación).
8) entradilla o lead: no se considera un elemento. Muchos medios lo suelen hacer en negrita como los titulares pero no lo son.
Los titulares se caracterizan por ser claros, breves y atractivos. Cada elemento es sólo una frase, no puede llevar punto y seguido ni los signos de interrogación o admiración. Tampoco tiene que haber relación sintáctica entre ellos para que, si por la edición hay que eliminar un elemento, la pieza no pierda coherencia [12,180]. Distinguimos dos niveles de lectura: el primer nivel contiene título, antetítulo, subtítulo, destacados y entradillo y sirve para ver si una información nos interesa o no. El segundo nivel es el texto en sí. Este texto puede incluir:
1) Cabecera: es la sección, como por ejemplo Política o Sociedad.
2) Cintillo: es el tema de la página y va debajo de la cabecera. Se utiliza para recoger diferentes informaciones en una misma página que tratan un mismo tema. Las informaciones pueden estar escritas por distintas personas. A veces se pone el cintillo para dar más importancia a la noticia. Normalmente abre una sección concreta. Suelen ser tres o cuatro palabras en mayúscula. Su función es agrupar todas las noticias de la misma página.
3) Antetítulo: es una frase o palabra que va antes del título de la noticia. Su función es complementar al titular y enmarcar la noticia. Puede consistir a veces en epígrafe (Baloncesto, Salud, Educación, etc.). Su función es clasificar la noticia y consta solamente de una o dos palabras.
4) Subtítulo: su tarea es explicar un poco más la noticia. Tiene que conectar con la idea del título para dar un dato más y explicarlo. Su otra función es complementar al titular.
5) Título: Nunca puede tener más de trece palabras. Si es interpretativo no puede tener más de seis palabras. Tiene que incluir lo más importante de la noticia.
Capítulo III.
Los neologismos periodísticos
Los neologismos dan vida a las lenguas vivas. Y vienen de la cultura dominante. En el siglo antepasado Francia era Francia y de París a la América Hispana se escurrieron muchos neologismos que forman parte de la lengua castellana. El siglo XX y con seguridad el XXI han sido tiempos de innumerables préstamos del inglés y sobre todo del inglés usamericano. El poder irradia su influjo en el lenguaje de la política, ciencias, comunicaciones, recreación y el inmenso mundo del mercado.
No es para alarmarse. El castellano no morirá. Pero el fenómeno sí da para pensar. Nuestra lengua puede perder el sabor propio o al menos volverse desabrida y quedarse sin "color". La comunicación podría también volverse menos precisa y clara. Los periodistas deben estar atentos para no incurrir en una gringoparla innecesaria como en la parodia de Liz y Jenny que abre esta columna No hay reglas en esta materia tan fluida. Hay que acogerse a la sombra del sentido común.
El sentido común nos dice que un neologismo es necesario cuando no existe en castellano. Entonces, el sentido común aconseja adaptarlo al sonido de nuestra lengua. Y por último someterlo a la prueba de si ayuda a la claridad de la comunicación.
En los préstamos léxicos (de palabras) habrá que ver ante todo si no existen en castellano términos más apropiados. El uso del diccionario se vuelve imperativo. Decía el académico español Emilio Alarcos: "El estado del neologismo es provisional ¿Quién distingue hoy los que fueron en su día neologismos respecto de las palabras hereditarias, si no son los especialistas? Tenemos recogidas en el diccionario palabras tan recientes como whisky porque esa bebida, whisky, no es igual a las demás, y sin embargo todavía ausente hall, palabra también de uso muy frecuente , aunque verdaderamente innecesaria puesto que lo que hall designa ya es designado desde mucho antes por otras palabras que sí están en el diccionario, como vestíbulo y zaguán. Creo, pues, que un vocablo se despoja de su carácter neológico cuando pasa inadvertido entre todos los demás tradicionales". Este criterio de Alarcos es amplio y da primacía al uso siempre que el castellano no ofrezca la palabra precisa.
Uso y sonido. El neologismo necesario debe ser adaptado al grave sonido castellano. Tiene que sonar grave, seguir las normas de las sílabas y acogerse a nuestra ortografía. Cuando un pasajero pide a un taxista que lo lleven al World Trade Center, los taxistas sevillanos responden; -"Sí, señó, a Huerto Vicente". No está mal. Sin llegar a este grado de gracejo natural, bien se puede castellanizar el neologismo como lo ha hecho la Academia al señalar que el plural de club es clubes o como lo dicta el buen sentido al escribir record como récor y su plural con el esdrújulo récores.
Habrá que ver si el producto obtenido funciona para dar más claridad y precisión a los pensamientos, afectos y mensajes que se comunican.
Pero más que seguir cavilando en algo tan fluido como una lengua viva, valga más bien el consejo de dar con libros apropiados que nos puedan iluminar, sacar de apuros y ayudarnos a castellanizar los préstamos de otras lenguas. Colombia suele ser un modelo en esto: en vez del usaíta pancake dicen simplemente ponqué. Hay que leer "El Tiempo" de Bogotá. La agencia española EFE suele lanzar regularmente al mercado libros breves sobre el uso de la lengua como "Manual de español urgente", "El neologismo necesario", "El idioma español en las agencias de prensa" "El lenguaje deportivo". Los efesios cuentan con un Departamento de Español Urgente cuya tarea a cargo de especialistas en lengua y periodismo consiste en acumular datos errores, neologismos, barbarismos y otras muestras de esta laya, para sentar doctrina que tienda a que los corresponsales de la Agencia uniformen el lenguaje dentro de la natural libertad de creación e información ajustándose a las normas de la sintaxis castellana, del sabor del idioma, de la fonética española, del genio de la lengua.
En el libro sobre neologismos podrá el periodista leer con fruto la transcripción de la mesa redonda sobre "Neologismos en los lenguajes técnicos". Hallará, allí, listas de neologismos en sentido estricto, la palabra correspondiente de la lengua original y podrá ver esto de españolizar el neologismo, por ejemplo acuracidad (accuracy), agroindustria (agrobussiness), externalidades (externalities) y así sucesivamente. Hallará una explicación de los préstamos de otras lenguas a la economía: estanflación, desinversión, etc. Y una lista de préstamos corrientes desde ad valorem hasta yuppy y tycoon (taicún, magnate).
Tal vez todo se reduzca a usar frases redondas y claras, bien construidas, con léxico apropiado. Si en ellas cae algún neologismo necesario, métamoslo en la horma del zapato de nuestra lengua en cuanto a sonido y habremos salido bien del paso.
Con esto de léxico apropiado nos referimos a usar nombres, adjetivos y verbos en su sentido preciso. Vaya de muestra este excelente ejercicio tomado de uno de los textos de lenguaje de Fernando Lázaro. Tan tonto como usar bakery en vez de panadería es emplear en todo verbos muletillas como realizar, hacer, estar. Vaya el ejemplo, con la venia de Lázaro y con su perdón por robarle sus royalties que no son sus realezas sino sus derechos de propiedad intelectual.
"En las siguientes oraciones sustituir el verbo tener por otro verbo, de modo que no se repita ninguno:
· Esta habitación tiene catorce metros cuadrados.
· La urbanización tiene todos los servicios imprescindibles.
· Esta doctrina tiene cada día más adeptos.
· Mentir no suele tener buenos resultados.
· Empiezo a tener hambre.
· Los dos hermanos tienen las mismas ideas.
· Este señor tiene un título que no le corresponde.
· Carlota tiene un puesto importante en la empresa.
· Esta ley tiene doce artículos.
· El jazmín tiene un perfume delicioso.
· El balcón del ayuntamiento tiene hoy un bello tapiz.
· Los rebeldes tuvieron ayer una derrota.
· Los rebeldes tuvieron ayer una victoria.
· Tiene un buen salario.
· Ayer tuvimos un peligro grande.
· Celebraré que todos tengan buena salud.
· Este aparato tiene muchos defectos.
· Este negocio tiene un mal momento.
· Los viejos del asilo tienen una vida bien triste.
· El Duero tiene muchos afluentes.
· Bañarse en los ríos tiene muchos riesgos.
· No quiero tener la responsabilidad de esa decisión.
· Esta nueva propuesta tiene muchas ventajas.
· Cuando madure, ese fruto puede tener el tamaño de una manzana".
En este trabajo nos hemos centrado en el estudio del lenguaje en el estilo periodístico. Hemos dividido este trabajo en tres partes principales. En el primer capítulo hemos presentado el estilo periodístico y su lenguaje. Primero hemos estudiado el estilo en general y luego hemos presentado su lenguaje y sus rasgos principales. El estilo lo hemos dividido en varios tipos. A continuación hemos examinado si tiene alguna relación con el estilo periodístico. El estilo está relacionado tanto con la lengua hablada como con la lengua escrita. Hemos averiguado que el estilo formal está unido con la lengua escrita, que se caracteriza por ser más serio, gramaticalmente correcto, sin expresiones vulgares e inadecuadas. De esta definición hemos deducido que el estilo periodístico se caracteriza por su carácter impersonal y formal. Como hemos dicho más arriba, el estilo periodístico se considera como uno de los más jóvenes de todos los estilos y está influido por las condiciones políticas, sociales y por el progreso técnico. Con esto queremos decir que el estilo periodístico no siempre es igual y que cambia y evoluciona con el tiempo. En la parte dedicada al estilo periodístico también hemos estudiado los rasgos principales del lenguaje periodístico y hemos dicho que los periodistas deben escribir sus textos con claridad, naturalidad, concisión y deben llamar la atención del lector. Hay periodistas que son capaces de escribir un artículo interesante, pero no conocen las normas de la lengua. Opinamos que este problema es el resultado de nuestra época de mucha prisa, ya que no hay mucho tiempo para controlar los textos y evitar los errores. La primera parte teórica la hemos acabado estudiando con atención los rasgos principales del lenguaje periodístico.

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